Descubren en el desierto de Egipto un yacimiento de fósiles de tiburones del Cretácico con al menos siete especies, incluida una nueva para África.

La comunidad científica ha realizado un importante descubrimiento que reescribe la historia de la ecología marina del Cretácico en el desierto occidental de Egipto. Según informa el medio científico ScienceAlert, un equipo de investigación internacional ha excavado una gran cantidad de fósiles de dientes de tiburón bien conservados en la formación Duwi, rica en fosfatos, en la meseta de Abu Tartur, en el desierto occidental de Egipto. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista académica internacional Cretaceous Research.

De desierto a océano: recreando la próspera ecología del Cretácico

Durante el Cretácico, hace entre 100 y 66 millones de años, la Tierra se encontraba en un estado de clima cálido, con niveles del mar mucho más altos que en la actualidad, y gran parte del norte de África estaba cubierta por aguas poco profundas. El equipo de investigación, liderado por el paleontólogo Tarek Yassin de la Universidad de El Cairo, señala que los sedimentos de fosfatos ampliamente distribuidos en la formación Duwi son un indicador de la alta productividad marina de la época. Este registro geológico confirma por primera vez, en forma de fósiles, que existió un próspero ecosistema marino antiguo en la región.

Al menos siete especies de tiburones coexistieron: descubrimiento de nuevas especies en el continente africano

Los fósiles descubiertos provienen de al menos siete especies diferentes. Los investigadores analizaron dientes de tiburón que no habían sido documentados anteriormente y confirmaron cinco nuevas especies que no estaban registradas en la región. Entre ellas, el tiburón de hocico en forma de espada (Scapanorhynchus cf. raphiodon), que probablemente sea el primer hallazgo de esta especie en el continente africano. El equipo de investigación sugiere que este espécimen podría incluso ser el registro fósil más reciente conocido de esta especie.

La investigación sugiere que la alta productividad de ese mar podría haber sido favorecida por corrientes de afloramiento continuas, que llevaban nutrientes del fondo marino a la superficie, alimentando así el plancton y los bancos de peces, lo que a su vez sustentaba la existencia de grandes tiburones. Este escenario es similar al modelo ecológico de la costa moderna de California, y los científicos incluso especulan que la región podría haber sido un área de crianza o un corredor migratorio para tiburones antiguos.

Sin embargo, el equipo de investigación también señala con cautela que, debido a la discontinuidad en el proceso de sedimentación de la formación, estos fósiles pueden no representar el mismo período, sino que son una combinación de fósiles de diferentes épocas y condiciones ecológicas. A pesar de esto, este descubrimiento sigue siendo evidencia clave para entender el ecosistema marino del Cretácico en el norte de África, llenando un importante vacío en la investigación paleontológica de la región.

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Este artículo es la versión en español de un contenido original de TechRitual.
Stein Yep
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